lunes, 1 de junio de 2009

Grietas

y llega...como un estremecimiento,
el cielo agrietado,
la tierra que se abisma,
ecos de quien sabe
que fuerzas ancestrales
mis deseos mas puros y viscerales
resuscitan
a través de la materia que los niega,
en forma de un impostergable
dolor prístino y revelador
que reduce a una mueca mi cuerpo,
que por un instante
fatal y redentor
habla el lenguaje de lo inequívoco

2 comentarios:

Carolina dijo...

Casualmente encuentro una similitud entre este escrito y mi última entrada. De una manera u otra, ambos tratamos al cuerpo como significante de algo más profundo, como una Forma habitada por una esencia trascendente...

Saludos!

Alear dijo...

Sí, el cuerpo es todo un tema, cuando escribo estas cosas nunca soy muy consciente de lo que va a terminar saliendo, es como un dolor que se abre paso (muy acotado y condensado, soy incapaz de ir más allá de unas pocas líneas) y que siempre termina girando en torno del soporte, la materialidad, la tierra y la carne, y el yo como víctima....todo muy existencial me parece.....Salu2! para vos también, y ya te he dicho que me encanta como escribís y que percibo cierta tensión en tu verbo con la que me siento identificado (tuve que abrirme un blog para no escribir en el tuyo)